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Salud mental en República Dominicana: retos y oportunidades


Zoilo Emilio Garcia Batista, PhD

Se entiende por trastornos mentales comunes los que alcanzan prevalencias más altas,
siendo los más importantes los de ansiedad y la depresión. Aunque, en general, se trata
de trastornos leves o moderados, sus costes en las economías son enormes,
aproximadamente el 50% de todos los costes de la salud mental y entorno a un 2% de
producto interior bruto (PIB), debido a diferentes factores: no se les da la debida
importancia, pese a que colapsan las consultas, no están bien detectados, un alto
porcentaje de casos no recibe tratamiento, los que lo reciben no evolucionan bien
(siguen tratamientos de escasa evidencia, consumen psicofármacos durante años, el
tratamiento psicológico es testimonial, pese a ser el tratamiento de elección), etc. Todo
ello provoca cronicidad, pese a que existen tratamientos eficaces; aumento de la
gravedad y comorbilidad (se acumulan nuevos trastornos); así como discapacidad en
personas en edad laboral, con altos costes no sanitarios.
Según informes de la OMS, en la República Dominicana un 4.7% de la población
padece de trastornos depresivos, mientras que un 5.7% sufre de trastornos de ansiedad
(OMS, 2017). Estas cifras han aumentado en los últimos 15 años, pero podrían
duplicarse en los próximos meses por la pandemia que estamos viviendo, según
publicaciones recientes. Además, según este informe, la depresión es ya la primera
causa de discapacidad, medida en años vividos con discapacidad (AVD o YLD). Esto
representa un reto para los centros y servicios de salud mental de América Latina y el
Caribe, que han tenido que adaptarse a la nueva realidad, afrontando una demanda
creciente con recursos menguados.
Las limitaciones existentes en el sistema de salud mental de la República Dominicana
fueron confirmadas mediante los resultados de la aplicación del Instrumento de
Evaluación para Sistemas de Salud Mental de la OMS (IEMS-OMS). La falta de
recursos financieros y humanos, deficiencias en la protección de los derechos de salud,
la falta de atención a la salud mental y la poca participación de la sociedad civil, entre
otras, representaron las principales limitaciones. De igual forma, la escasez de
establecimientos con personal debidamente entrenado para abordar los trastornos
mentales, la baja importancia brindada por los profesionales de la salud al aspecto
psicológico del individuo, los estigmas sociales ante las enfermedades mentales, así
como la baja comprensión de la relevancia del trabajo en equipo y la atención
escalonada que se requiere para el buen tratamiento de trastornos mentales, son puntos
importantes que perjudican la atención de la salud mental en la nación.
Todo esto puede provocar que se brinden diagnósticos inadecuados de la enfermedad
que presenta el paciente. Por ejemplo, puede que se aborden continuamente
sintomatologías a nivel físico sin que se trate la causa psicológica que realmente las está
provocando. El diagnóstico y, en consecuencia, la intervención y el tratamiento
inadecuados provocan que los pacientes frecuenten más los centros de atención
primaria, se realicen pruebas innecesarias, se cronifique y agrave el desorden o
enfermedad mental, se incrementen los gastos tanto para el paciente como para el sector
de salud, entre otros efectos negativos adicionales.
En la actualidad, el sistema social y de salud de la República Dominicana se encuentra
aún en una etapa temprana de evolución y no son fácilmente accesibles las técnicas y

tecnologías para el tratamiento de trastornos psicológicos. Es por esto por lo que se hace
necesario realizar nuevas investigaciones para comprender mejor la forma de abordar
eficazmente los trastornos de salud mental en esta región caribeña y que permitan a su
vez mejorar las herramientas de salud mental disponibles en la actualidad para la
población necesitada. Sin embargo, los proyectos y estudios en los que se han
desarrollado e implementado protocolos de tratamiento basados en la evidencia para la
salud mental pública nacional son nulos.
En este contexto estamos desarrollando un proyecto de investigación (ganador de los
Fondos concursables de investigación e innovación científica Fondocyt 2019), con el
cual pretendemos ayudar a mejorar a la sociedad dominicana, poniendo en práctica una
iniciativa de diseminación del tratamiento psicológico basado en la evidencia científica,
tomando como punto de partida el Proyecto español PsicAP: “Proyecto piloto para
tratar los desórdenes emocionales en Atención Primaria con técnicas psicológicas
basadas en la evidencia: un ensayo controlado aleatorizado”.
El presente estudio aplicaría las recomendaciones nacionales e internacionales de
implementar protocolos que mejoren la intervención en salud mental dentro de los
centros de atención primaria (Caplan et al., 2016; OMS/OPS/SESPAS, 2008).
Asimismo, tratará de contribuir con la consecución de la meta no alcanzada a cabalidad
que se propuso en el Plan Decenal de Salud (2006-2015): desarrollar los servicios de
salud mental en AP (OMS/OPS/SESPAS, 2008).
Dicho proyecto esta dirigido por el programa de investigación de la Pontificia
Universidad Católica Madre y Maestra y en el mismo se encuentra involucrado el Dr.
Antonio Cano-Vindel creador de dicha iniciativa en España, el Dr. Kiero Guerra Pena y
el director del grupo de investigación Dr. Zoilo Emilio Garcia Batista.