Tel: 809-682-5237 | Email: codopsi@gmail.com

Una deuda con la niñez


El Colegio Dominicano de Psicólogos CODOPSI, presenta a la Sociedad Dominicana el presente escrito de reflexión en torno a la violencia hacia la niñez, en esta ocasión dando un énfasis a la exposición de contenidos violentos e hipersexualizados como forma de violencia hacia la niñez y las recomendaciones del informe de ONGs Por la Infancia en República Dominicana, titulado “PAGAR LA DEUDA CON LA NINEZ”, el cual CODOPSI asume y se une a la causa en todas sus partes.

  Al abordar el tema del maltrato infantil se presentan diversas problemáticas, entre ellas el desconocimiento de la verdadera proporción e incidencia; raíces culturales e históricas profundas que dan causa a este fenómeno, patrones de crianza aprendidos, entre otros.

Es una necesidad poseer conocimientos del maltrato infantil como una realidad cada vez más alarmante y preocupante, que se encuentra presente a nivel mundial y en todas las esferas sociales y que genera impactos significativos y adversos en la vida de los niños y adolescentes que lo padecen, con efectos a corto y largo plazo en todas las esferas de su personalidad, esta realidad se encuentra ampliamente documentada y estudiada por diferentes estudios a lo largo de los años.

Asimismo es necesario entender que vivimos en un entorno donde predomina la violencia, en todos los contextos y la infancia no es la excepción, los niños, niñas y adolescentes son víctimas de abuso en distintas formas, algunas formas de abuso más comunes son el abuso físico, sexual, emocional y la negligencia, además hay una amplia gama adicional como el trabajo infantil, la explotación sexual comercial, el Síndrome de Munchausen por poderes, entre otros, sin embargo ampliar todas estas concepciones no es el objetivo de este escrito. 

Con respecto a la concepción misma del maltrato infantil, este se define como cualquier acción u omisión, de parte de los padres o cuidadores, que provoca daño físico y/o psicológico en los niños y niñas. Tal como mencionamos anteriormente este tipo de maltrato puede asumir la forma de abuso físico (golpes de puño, cachetadas, empujones, quemaduras, marcas con objetos, heridas con algún tipo de herramienta, etc.), abuso sexual (uso de la fuerza, con el objetivo de tener algún tipo de contacto sexual y otras formas de comportamiento menos invasivos, como toques, exposición de niños y niñas a contenidos pornográficos, entre otros), abuso emocional (descalificaciones, etiquetas, insultos, amenazas de agresión, intimidación, indiferencia, o cualquier otra conducta que afecte la autoestima, la valoración del niño objeto de maltrato y su dignidad como persona), abandono físico, abandono emocional y niños testigos de violencia, todas estas descripciones de acuerdo a un estudio realizado por la ONG chilena PAICAIBI.

Si bien todas las formas de abuso señaladas anteriormente presentan un contexto de gravedad social indesmentible; y reflejan por sí una alteración básica en la función normativa y esencial de cuidado de  las familias,  es quizás el maltrato infantil la acción que provoca las mayores respuestas de rechazo e incomprensión a nivel social.

Las causas que apuntan principalmente a la ocurrencia de abuso infantil son incontables, sin embargo queremos mencionar las deficientes habilidades o competencias parentales, término utilizado por el psiquiatra y escritor Jorge Barudy, quien define las competencias parentales como las capacidades prácticas de los padres para cuidar, proteger y educar a sus hijos, asegurándoles un desarrollo sano, el autor señala que cuando los padres no cuentan con estas capacidades de cuido, se genera una alta probabilidad de ocurrencia de abuso, estas aptitudes que los padres deben desarrollar están orientadas a una crianza positiva y afectiva y por supuesto libre de toda forma de violencia, asimismo otros factores apuntan a las repeticiones de modelos de crianza y patrones culturales arraigados en las familias que se transmiten de generación a generación, y no les permiten incorporar formas de cuido más positivas. 

En el ámbito del maltrato infantil no podemos dejar de mencionar el aspecto preventivo, el cual  es de suma importancia, ya que estas acciones aportan en la disminución o evitan la ocurrencia de distintos tipos de abuso hacia la infancia, las principales acciones preventivas se encuentran en el marco de la sensibilización, formación o desarrollo de capacidades en familias y organizaciones que ofrecen servicios a niños, niñas y adolescentes en materia de protección, derechos de infancia, crianza positiva y aspectos de intervención psicosocial. 

 Otros aspectos preventivos se encuentran enmarcadas en la formación a niños, niñas y adolescentes para el desarrollo de capacidades de autocuido y protección del abuso mediante la psicoeducación, y el desarrollo de habilidades psicosociales que actúan como factores protectores en niños y adolescentes, en especial en aquellos que presentan factores de riesgo personales o en sus entornos.

Como decíamos anteriormente, la violencia permea las sociedades actuales de muchas maneras impactantes, por lo que a su vez es menester de este breve escrito analizar de manera puntual el efecto que puede tener en niños, niñas y adolescentes la visibilización de contenidos violentos e hipersexuales, promovidos constantemente en los distintos medios de comunicación, gran parte de estos contenidos se encuentran a fácil disposición de niños y niñas en  todas las edades, cabe mencionar a su vez, que la mayoría de los padres o tutores no cuentan con los filtros necesarios para analizar o discriminar los contenidos vistos y escuchados por sus hijos e hijas, por lo que no desarrollan medidas protectoras en este sentido, en muchos casos por desconocimiento o por la escasa conciencia de los efectos adversos que tienen dichos contenidos en los menores de edad.

Por supuesto esta problemática resulta llamativa y perturbadora para los profesionales de la salud mental, debido a la elevada promoción y normalización del comportamiento violento, sexista e hipersexual, el cual se encuentra a disposición de niños, niñas y adolescentes a través de los distintos medios de comunicación, lo cual ya hemos mencionado. 

Si nosotros centramos nuestra atención en la adolescencia, podemos decir que las características del desarrollo psicológico y social en la adolescencia son el resultado de la interacción entre el desarrollo alcanzado en las etapas previas del ciclo vital, factores biológicos inherentes a esta etapa y la influencia de diversos determinantes sociales y culturales, entre estos determinantes culturales podemos considerar todas aquellas influencias disponibles en esta era tecnológica, tales como la música, series de TV, películas, programas, entre otros.

La influencia de los factores sociales y culturales a los que son expuestos los adolescentes, ejercen una función importante en la formación de su personalidad, siendo una realidad que la búsqueda de la identidad se impone como una necesidad en esta etapa. Según el psicólogo Erick Erikson quien creó la teoría del desarrollo psicosocial, durante la adolescencia se configura una concepción coherente del yo formada por metas, valores y creencias con los que la persona se compromete de manera firme, es decir que su yo o su personalidad se empieza a configurar y solidificar.

De acuerdo a Erikson (1950), el esfuerzo por darle sentido al yo es parte de un proceso sano que se construye sobre las bases de los logros conseguidos en etapas anteriores (la confianza, la autonomía, la iniciativa ) y que coloca los cimientos para enfrentarse a los retos de la vida adulta, en este sentido el tipo de influencia que reciben los adolescentes va conformando su personalidad y por consiguiente existe una alta probabilidad de que formará parte de los principios que más tarde pondrán en práctica en su vida diaria, cabe destacar que dichas influencias pueden ser positivas o negativas.

Todo lo antes expuesto nos permite considerar cómo los adolescentes pueden ser influenciados por estos determinantes culturales, en especial cuando son expuestos de manera consistente a contenidos no filtrados, los cuales a su vez afectan a niños y niñas, promoviendo en ellos una cultura que suscita tres cosas fundamentales: la violencia, el sexismo y la hipersexualización. 

Todo este análisis nos permite preguntarnos ¿Qué podemos hacer para que esta realidad sea distinta? Es importante entender que gran parte de estos contenidos están educando e incluso en algunos casos adoctrinando la mente de los niños, niñas y adolescentes, disponiendo estilos de relacionamiento y comportamientos que más tarde se manifestaran en las distintas esferas de sus vidas, todos estos factores influyentes de nuestra sociedad actual ejercen presiones importantes sobre la crianza que padres y tutores pretenden inculcar en sus hijos e hijas en el contexto del hogar, actuando como un efecto adverso y contrario. Estas influencias se acentúan cuando niños, niñas y adolescentes no cuentan con contextos familias seguros que inculquen valores sólidos, donde se sientan protegidos y aceptados.

Dichas exposiciones de las que participan los menores de edad promueven en muchos casos la discriminación hacia la mujer y su cosificación, así como una necesidad imperante de obtener bienes materiales que en muchos casos no son necesarios, sin considerar realmente los esfuerzos necesarios para su obtención.

En general son inculcados una gama de antivalores desde un aspecto “normativo”, y es entonces donde niños, niñas y adolescentes perciben todos estos comportamientos derivados, como agresividad, sexismo, hipersexualización, sexualización precoz, entre otros, como la norma, centrando en muchos casos sus pensamientos y comportamientos a la obtención de dichos placeres, incluso desde edades muy tempranas.  

Lic Yesmin Meyer 

Contexto País – El Sistema Nacional de Protección

En la República Dominicana existe la Ley 136-03, conocida también como “Código para el Sistema de Protección y los Derechos Fundamentales de los Niños, Niñas y Adolescentes”, la misma provee el marco legal para la protección de los menores de edad.

El poder Ejecutivo mediante el decreto   no. 98-98 firmado el 11 de marzo de 1998 declaró el mes de abril como “Mes de Prevencion del Abuso Infantil”, La Convención sobre los Derechos del Niño, en su Artículo 19, establece que es obligación del Estado proteger a los niños y niñas de todas las formas de malos tratos perpetrados por padres, madres o cualquiera otra persona responsable de su cuidado, y establecer medidas preventivas y de tratamiento al respecto.

El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) es el órgano rector del Sistema Nacional de Protección de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia. La misma es una institución descentralizada del Estado dominicano con personalidad jurídica y patrimonio propio.

El país cuenta con la Ley 136-03 define al Sistema Nacional de Protección, como el conjunto de instituciones, organismos y entidades, tanto gubernamentales como no gubernamentales, que formulan, coordinan, integran, supervisan, ejecutan y evalúan las políticas públicas, programas y acciones en los niveles nacional, regional y municipal para la protección integral de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

El Código del menor tiene por objeto garantizar a todos los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en el territorio nacional el ejercicio y el disfrute pleno y efectivo de sus derechos fundamentales. Para tales fines, este Código define y establece la protección integral de estos derechos regulando el papel y la relación del Estado, la sociedad, las familias y los individuos con los sujetos desde su nacimiento hasta cumplir los 18 años de edad.

El Colegio Dominicano de Psicólogos CODOPSI, asume en todas sus partes el informe de ONGs Por la Infancia en República Dominicana, titulado “PAGAR LA DEUDA CON LA NINEZ”, el mismo fue publicado como parte de los 30 años de la convención de los derechos del niño, el 19 de noviembre de 2019.  

A continuación, citamos las recomendaciones de dicho informe en su parte VI titulada Propuesta de la Coalición.  

Para saldar la deuda contraída por el Estado dominicano y la sociedad con la niñez dominicana, la Coalición ONG por la Infancia presenta un conjunto de propuestas, algunas de ellas con carácter reiterativo. Desde la Coalición queremos llamar la atención del gobierno dominicano para que ponga en marcha las políticas necesarias dirigidas a la prevención de los problemas que afectan a la niñez dominicana, la erradicación de las barreras que impiden el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales con plenitud y la restitución de sus derechos vulnerados. En sentido general, para pagar la deuda con la niñez, la Coalición propone:

1) Priorizar, de manera visibilizada, la inversión en la niñez dominicana en la formulación, aprobación y ejecución del Presupuesto General del Estado. Esto incluye una mayor asignación a aquellas instituciones con obligaciones de garantizar el cumplimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

2) Garantizar que las diferentes instituciones garantes de los derechos de niños, niñas y adolescentes, como son Ministerio de Educación, Ministerio de Salud Pública, Ministerio de la Mujer, Ministerio de la Juventud, Ministerio Público, Poder Judicial, gobiernos locales, entre otras incluyan partidas diferenciadas dirigidas a promover el cumplimiento y respeto de los derechos de los niños en sus respectivos ámbitos de actuación.

3) Concluir de manera definitiva con la puesta en marcha del servicio familiar de salud, incluido el conjunto de medidas preventivas que implique una adecuada supervisión y seguimiento médico a los procesos nutricionales e inmunológicos en la primera infancia.

4) Mejorar la calidad de la educación, incluyendo el fortalecimiento de las capacidades docentes, aplicación efectiva de la currícula educativa e incremento de la calidad de la alimentación escolar.

5) Concluir urgentemente con la conformación de las estructuras del Sistema Nacional de Protección, incluidas las judiciales, pero, sobre todo, aquellas que tienen lugar en el ámbito local. Se trata de las Juntas Locales de Protección y Restitución de Derechos. Pero también fortalecer dichos órganos, revistiéndoles de la autoridad que en la práctica requieren para actuar en la protección de los derechos de la niñez.

6) Ampliar los programas de fortalecimiento familiar en la dirección de prevenir las causas que originan la pérdida del cuidado familiar de niños, niñas y adolescentes, así como la erradicación de la violencia y el abuso contra la niñez, incluido el abuso sexual, y la erradicación definitiva del trabajo infantil. Estas intervenciones deben abordar el problema desde su génesis, considerando que en la vida familiar concurren la violencia de género, que tiene a las madres como víctimas directas; y la violencia contra los niños, quienes también son afectados psicológicamente por las agresiones a las que son sometidas sus madres.

7) Es impostergable el fortalecimiento de los mecanismos de atención a niños y niñas víctimas de feminicidios, considerando la inclusión de las familias acogedoras de hecho y/o de derecho en los procesos de apoyo psicoterapéutico, así como la sensibilización de las mismas sobre los derechos. Crear y aplicar protocolos claros para la colocación de estos niños en nuevos hogares, de cara a garantizar que vivan en familias con el menor riesgo y vulnerabilidad posible. El Estado debe cumplir con su obligación de garantizar apoyo para la recuperación de crisis a esa población, por medio de servicios sociales y un equipo interdisciplinario de respuesta que den respuesta a cada caso.

8) Poner en marcha políticas y acciones dirigidas al empoderamiento de los niños, niñas y adolescentes sobre sus derechos y como ejercerlos. Al mismo tiempo, es necesario dotarles de herramientas prácticas que les permitan actuar frente a cualquier vulneración de sus derechos.

9) Para consolidar y blindar aún más el marco legislativo garantita de los derechos fundamentales de la niñez con que cuenta el país, se requiere la aprobación a la mayor brevedad posible de las iniciativas legislativas que actualmente cursan en el Congreso Nacional como son la Ley de Crianza Positiva, la Ley que crea el Sistema Nacional de Atención Integral a l Primera Infancia, la Ley de Paternidad y Maternidad Responsable y la eliminación de las excepciones al matrimonio infantil del Código Civil.

10) Hacemos también un llamado a los precandidatos presidenciales y a puestos electivos en los gobiernos locales para que prioricen en sus agendas y planes de gobierno la protección de los derechos y garantías de los niños, niñas y adolescentes, por medio del establecimiento de política públicas efectivas y sostenibles con participación de todos los sectores políticos y sociales, incluyendo la propia población infantil. Más Derechos y Menos Deudas con las Niñez también debe estar presente en el debate electoral. 

El Colegio Dominicano de Psicólogos CODOPSI, reconoce el arduo trabajo del sector de las Organizaciones No Gubernamentales que trabajan para el bienestar integral de la niñez en República Dominicana, de forma muy especial el trabajo de World Visión Internacional, sus aportes en materia de protección hacia la niñez es de gran valor para la Sociedad Dominicana, en especial su programa psicoeducativo titulado “Crianza con Ternura”, el cual procura modificar la cultura de violencia desde la familia. Reconocemos a Plan Internacional, por su proyecto para la erradicación del matrimonio infantil, una tarea pendiente en nuestro país que requiere de responsabilidad en cada uno de los actores, a Muchachos y Muchachas con don Bosco, por su incesante trabajo con la niñez vulnerable y en situación de calle, Aldeas infantiles SOS, por su trabajo en proveer un hogar a la niñez que por situaciones de vulnerabilidad social y familiar necesitan educación, hospedaje y protección.

Estas son algunas de las instituciones que trabajan a favor de la niñez dominicana, existen muchas otras de gran valor, que, aunque no mencionadas en el presente documento no dejan de ser verdaderos centinelas de la protección y la promoción del desarrollo integral de los niños, niñas y adolescentes en Republica Dominicana. 

Los profesionales de la conducta tenemos un alto compromiso con la niñez de nuestro país, el CODOPSI queda a la disposición de las autoridades y del sector que trabaja para el bienestar de la niñez, es un compromiso que todos debemos asumir. 

Amaury Ramirez R.

Presidente Consejo Directivo Nacional

CODOPSI